Agua para Elefantes

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Gracias..!

Gracias..!
Les quiero agradecer a todas las personas que leen mi historia. Me siento muy feliz de que sea de su agrado. Quiero disculparme por tardar en publicar, pero ahora no teng mucho tiempo. La escuela comenzó y me atraza en poder publicar. Espero que les agrade el curso que esta tomando la historia, cualquier duda u opinión dejen comentarios. Gracias!
Todos los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es mia y algunos personajes.

Amigososas

Chicas gracias por todo, ustedes fueron participe de mi decisión de ser este blog. Se lo agradezco mucho. Gracias por estar aquí, apoyándome. Son las mejores y espero hablar con ustedes pronto...

Personajes

Prologo

No lo soportaba más. Tenía muchos escalofríos. Mi conciencia no me dejaba en paz. Mi mano estaba sudando y no dejaba de llorar. Mi familia me había ocultado algo tan apreciado para mí. No podía soltar la carta. La leía una y otra vez. No dejaba de pensar en lo que tuvo que sufrir. No aguante más y la leí en voz alta, para poder imaginármelo a él escribiéndola.

Nessie:

Sé que te extrañaré y mucho. Extrañaré jugar contigo y contarte cuentos de mis antepasados. Extrañaré ir a buscarte en el claro para poder jugar a escondidas de tus padres ya que no me querían contigo sin ellos presentes. Con solo acordarme me da alegría y un fuerte dolor en el pecho, porque lo tengo vacio, ya que en unas de tus maletas debe de estar escondido mi corazón, esperando a que lo busques. Ya sé cómo se sentía tu madre cuando se fue Edward. Solo quiero que sepas que en esta carta quiero dejarte el poco amor que me queda, ya que tú te lo llevaste todo.

Siempre te amare, nunca lo dudes. Sé que me pase de la raya en pensar cosas que no tenía cuando eras pequeña y sé que me merecía todos insultos y golpes de tus padres y familia. Pero quiero que sepas que me pueden hacer lo que sea y nunca dejare de amarte y protegerte. Me puedes insultar, todo lo que quieras, pero te perdonaré. Siempre te esperare porque yo se que en cualquier momento tu saldrás corriendo por el bosque… conmigo. Cuando salga el sol me dolerá porque será otro día sin ti. Pero tendré que acostumbrarme a tu ausencia. Pero no será mucha la espera, porque espero que en cuanto leas esta carta te acuerdes de mi no como el amigo que siempre fui, si no como el hombre que te estuvo esperando todos estos años.

Te ama

Jacob Black

sábado, 16 de enero de 2010

3.4 Claridad


Me acomode en la cama. Cerré mi puerta con seguro y había apagado las luces de abajo, también había cerrado la puerta. Esa llamada anónima me había puesto en mal estado. Cogí mi I Pod y lo acomode en mis orejas y en el volumen máximo. Al terminar de comer deje el plato en la mesa de noche y me recosté. Iba a esperar que llegara mi abuelo con Sue para poder bajar sin miedo alguno. Se me salió un audífono y escuche que alguien estaba subiendo las escaleras. Me entro pánico, me levante rápidamente de la cama y al salir así se me calló el I Pod y se rompió. No me importo en esos momentos, suerte que solo había dejado la luz de la lámpara encendida que no alumbraba mucho. Pero parece que el pillo sabía lo que buscaba ya que empezó a abrir mi puerta. Me entró mas pánico y no tenia con que defenderme. Lo que podía hacer si esa persona venia con intenciones no muy educadas iba a tirarme de la ventana. La puerta seguía sonando como si le estuviera haciendo presión para abrirla.
-¿Nessie?- al escuchar esa voz sentí un alivio.- Nessie ábreme la puerta, tengo que hablar contigo.- grito Jake. Di un gran suspiro y me dirigí a la puerta. Al abrirle el estaba recostado del a pared. Sentí una gran felicidad al verlo lo que le di un gran abrazo. No había pasado nada, pero me sentía segura al tenerlo allí. - ¿Estás bien? ¿Pasó algo?-
-No, no pasa nada. Es que alguien llamó y no contesto y me preocupe.- dije bajando mis brazos hasta dejar los codos apoyados en su pecho.- No te preocupes, son nervios de una mujer sola.-
-Perdón.- dijo, en ese momento me aleje de él.
-No sabes que me asuste mucho. Pensé que iban a atacar la casa.- sabía que estaba exagerando pero me había asustado.
-Lo siento es que quería procurar que estabas en casa, para venir a decirte algo muy importante. Y no respondí porque de haberlo hecho no estarías aquí.-
-¿Cómo entraste?- dije confundida. El me enseño las llaves de la casa.- ¿Cómo?...-
-Le dije a tu abuelo que había dejado algo muy importante aquí y él me dio sus llaves para que viniera. También me dijo que te echara un ojo.- dijo entrando a mi habitación, que por cierto no dejaba de verla. Después me miro avergonzado.
-No te preocupes, no te preguntes si me siento confundida por tu reacción a este cuarto.- el me miro confundido y yo estaba lista para aclarar todas sus dudas.
-Lo sé todo ¿No quieres saber cómo me entere? Fácil, al llegar a Maine estaba un poco enojada con mis padres y con el resto de la familia ya que me habían alejado de mi hogar. Un día iba a pedir ayuda a mis tíos para trepar unas cosas a mi guarda ropa. Ellos estaban en una recámara no muy lejos de donde yo me encontraba. Escuche todo lo que decían, la verdadera razón por la que nos fuimos. Mi madre estaba enojada de que un hombre se enamorara de una niña al nacer y salió el tema de cuando te enamoraste de mi madre y todo eso, bla, bla, bla. No me encontraba muy cerca, ya mi olor estaba por toda la casa, así que casi no distinguieron que estaba cerca.-
-¿Pero?...-
-Al terminar de escuchar la historia me dirigí rápidamente en donde se encontraba mis padres. Les pedí explicaciones. Obvio ellos se negaron pero después de unos días me lo contaron todo. No sé porque no les creí del todo, por eso decidí venir a Forks. La familia había planeado ir a visitar a los Denali, para unir más la familia pero les explique mis planes para estas “vacaciones”. Mis padres me negaron que viniera pero con la ayuda de mi abuelo Carlisle lo logré.- suspire. Que le importaba a él mi historia de mi llegada aquí.- ¿Qué quieres decirme?- él se sentó en la cama.
-Me has contado una historia ahora me toca a mi hacértelas.- dijo muy serio.- Espero que me entiendas, no es fácil para mí decírtelo.- Yo asentí, estaba esperando que su boca abriera para que comenzara pero se tardo unos segundos en hacerlo. – Sabes que soy un lobo, para ser más específico.-
-Si lo tengo muy presente.- me senté a su lado. Aunque no habíamos hecho las paces como antes sabia que lo que me iba a decir era importante.
-Al ser lobo tenemos un pequeño defecto.- me asuste, en mi mente paso que él no podía estar conmigo por ser mis padres vampiros y yo ser una semi- vampira.
-¿Qué clase de defecto?- no quería preguntarle eso pero si no lo hacía más se tardaría ese momento tan doloroso. El me miro, bajo su brazo se acerco pero no llego a mí.
-Yo… estoy imprimado de ti.- en mi rostro se podía ver la confusión que me estaba dando.
-¿Qué?- había escuchado mal, eso era. Aun estaba hundida en mis pensamientos cuando me contesto y confundí las palabras.
-Lo que escuchaste. Estoy im…-
-¿Qué? Tú no puedes, es imposible. ¡Tu no!- dije gritando y parándome. Me acerque a él poniendo mis manos en su pecho. El se levanto para poder estar igual de estatura.
-Nessie cálmate.- me dijo aguantándome las muñecas. Yo las jale para zafarme de él.- ¿Me quieres escuchar?- dijo yo estando a espaldas.
-No ¿Para qué? Si con solo pronunciar “imprimación” lo explica todo.- no lo podía creer, todo iba tan bien. ¿Por qué cuando todo es perfecto siempre hay algo imperfecto? El mundo es complicado, nosotros cambiamos de mal en peor. Estaba quieta, no movía ni un musculo, no sentía ganas de virarme y echarle en cara su mentira. Me lo había ocultado desde el principio.
-Nessie esto… yo no lo quería. Créeme, no lo puedo cambiar, no puedo cambiar lo que soy. Debes entender…-
-Me imagino que también lo estuviste de mi madre. ¿Quién será la próxima? ¿Leah?-
-Esto no es así.-
-Largo de mi habitación.- dije, el seguía insistiendo pero aleje mi mirada de la suya.
-No seas terca, al estar imprimado en ti significa que solo puedo estar contigo.-
-Largo.-
-Se que en algún día me darás la oportunidad de explicarte.- al decirme eso se marcho. Cerré la puerta con seguro y me senté al frente de ella. Me eche a llorar, era lo único que podía hacer ahora.

jueves, 14 de enero de 2010

3.3 Sola


Al llegar a casa me encontré con una gran soledad. Jake y Seth no se dirigían para mi casa si no a la Push. Estaba completamente sola, parquee mi auto y baje rápidamente. Había entrado a la casa con las copias que tenía mi abuelo en su trabajo por si se le perdían las originales. Sabía que mi llegada no era tan fascinante y exquisita para todos. También tenía muy presente que era un estorbo, como en la cena; un plato mas para alimentar o en los planes, como hoy. Yo no podía ir a la Push, mis padres nunca me habían hablado de ese lugar, además de las narraciones de Jacob. Deje mi abrigo en la percha a lo que averiguaba que había para cenar, para mí y la soledad. Cuando me fui a la nevera en ella había una nota:
“Renesmee, nos fuimos a casa de Billy a ver el juego. Estamos en la Push cualquier cosa que quieras allá estaré. El teléfono de la casa de Billy ya está registrado en el número cinco del teléfono.”
“Pts. Sue dejo comida en la nevera, solo tienes que calentarla y si no la quieres en la gaveta ultima de izquierda a derecha hay dinero por si quieres comprarte algo de afuera. Nos vemos después.”
Qué bien, no pensaba gastarle el dinero a mi abuelo, además de que yo tenía dinero no quería hacer sentir mal a Sue desperdiciando la comida que había preparado para mí. Al terminar de calentarla la eche en un plato llano, corte una rajas de pan como aperitivo y me serví un jugo de limón que habían comprado el día que Jake y yo nos tropezamos por las escaleras.
Estaba por saborear el primer bocado, hasta que sonó el teléfono. Di un brinco, no me gustaba estar sola por esas razones. Deje el tenedor en el plato y me fui a contestar.
-¿Hola?- dije pero nadie contestaba.- Casa de los Sawn.- esas últimas palabras eran un poco inadecuadas para un lugar como este y ni para otro. Ya eso no se usaba.- ¿Hay alguien?- y escuche cuando colgaron. Sentí mucho miedo, me dirigí a la cocina y cogí mi comida. Subí y me encerré en mi recamara. Tenía que procurarme de que no me pasara nada.